Mar 23, 2021

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Categories: Noticias ChiemiVall

El carbón activado como colorante alimentario

El carbón activado o carbón activo es un material altamente adsorbente capaz de retener una amplia variedad de moléculas orgánicas en su interior, que se utiliza principalmente para la eliminación de compuestos indeseables en procesos y sectores muy diversos, que van desde la potabilización de agua hasta la extracción de metales preciosos.

Sin embargo, recientemente también se ha extendido su uso como colorante en la elaboración de alimentos como sales negras, panes, pizzas o helados….

En estos casos, el carbón activo se emplea únicamente con fines estéticos para aportar un tinte negro a los alimentos y no por su capacidad de adsorción como en las aplicaciones tradicionales del producto.

Otra diferencia importante con las aplicaciones tradicionales es que, en su uso como colorante alimentario, el carbón no solo entra en contacto con el alimento, sino que pasa a formar parte del producto final o, dicho de otra forma, pasa de ser un coadyuvante tecnológico a un aditivo alimentario.

Este hecho es especialmente relevante debido a que, al formar parte del producto final, las propiedades de adsorción y la propia composición química del carbón tendrán una mayor incidencia en el organismo del consumidor.

En lo que respecta a la incidencia en el organismo causada por la composición química del carbón, cabe decir que este producto está formado prácticamente en su totalidad por carbono y que este compuesto es inerte para el organismo. No obstante, también es cierto que algunos tipos de carbones posen contenidos en cenizas y metales pesados superiores a los recomendados para el uso alimentario.

Para evitar esta situación, se emplean carbones en polvo de origen vegetal debido a que tienen contenidos en cenizas y metales pesados muy inferiores a otros tipos de carbones. Sin embargo, es importante que el fabricante del producto alimentario se asegure también que el carbón activado cumple con las especificaciones del FCC (Food Chemical Codex), así como la normativa europea en materia de aditivos alimentarios (EU No.1169/2011)

En lo que respecta la capacidad de adsorción del carbón y su afectación al organismo, hay que tener en cuenta que la adsorción como tal es un proceso fisicoquímico no selectivo, reversible y que funciona por afinidad entre el propio carbón y las moléculas retenidas.

Consumido en grandes cantidades y de forma prolongada puede llegar a causar efectos no deseados, como es la adsorción de nutrientes presentes en los alimentos ingeridos, y es por esto por lo que hay que diferenciar entre el uso del carbón como colorante alimentario de otros usos no tradicionales como es en las llamadas dietas “detox”.

Teniendo en cuenta las dosis empleadas en la coloración de alimentos, así como la periodicidad con la que el consumidor los ingiere, se puede afirmar que la capacidad de adsorción del carbón activo no tiene una incidencia negativa en el organismo. Más bien al contrario, esta reduce los casos de aerofagia facilitando la digestión.

En Chiemivall disponemos de una gama de carbones diseñados especialmente para la coloración de alimentos que cumplen con el sello de garantía de nuestro laboratorio.